domingo, 29 de julio de 2012

the dark knight rises (el caballero de la noche asciende)




"why do we fall, Bruce? so we can learn to pick ourselves up"
Thomas Wayne - Batman Begins


La historia de Batman comienza con una caída: una caída literal; la del pequeño Bruce Wayne a una cueva llena de murciélagos en los territorios de la mansión Wayne. más tarde, pero aún en su infancia, Bruce experimentaría la peor de sus caídas: el asesinato de sus padres; el disparador, el detonante de su transformación en el caballero de la noche. La historia de Batman es una historia de caídas, pero lo que ha sido la constante en más de setenta años, aquello que hace a Batman algo más que un hombre, lo que lo convierte en el héroe más grande de todos los tiempos, es su capacidad para levantarse. En la historia de la civilización, en literatura, mitología, cine, las artes en general, la medida del héroe se toma precisamente desde ese lugar: la voluntad de sobreponerse a la adversidad; y es por eso que cuanto mayor sea la caída, de reponerse, mayor será el héroe. En la entrega final de la trilogía de Christopher Nolan (Memento, Inception) sobre el caballero de la noche, el director se pondrá como objetivo llevarnos a descubrir hasta dónde puede Batman levantarse. Hasta dónde es el héroe más grande de todos los tiempos.

Resulta casi imposible reseñar una película como The Dark Knight Rises de forma objetiva, cuando aprendí a leer con las historias de este personaje; cuando los primeros ahorros de mi niñez desaparecían en los quioscos a cambio de más aventuras; cuando luego de muchos años de sufrimiento por lo que el séptimo arte hacía con el héroe de mi infancia, en el ahora lejano 2005, aparecía Christopher Nolan diciendo "ÉSTE es Batman". Y ese era/es Batman. El Batman que leí toda mi vida. Batman Begins nos confirmó que no todo estaba perdido. Que se le podía hacer justicia fílmica a uno de los iconos culturales más importantes de los últimos setenta años; pero seguramente, en ese 2005, nadie imaginaba qué tan lejos iba Nolan a llegar. 

The Dark Knight Rises retoma el universo del hombre murciélago ocho años después de los eventos de The Dark Knight (2008). Batman desapareció de la acción y la ciudad entera lo cree responsable de la muerte de Harvey Dent. Bruce Wayne (Christian Bale) es ahora un lisiado ermitaño recluido en su reconstruida mansión con la única compañía de Alfred (Michael Caine). Gotham City se ha visto librada del crimen organizado luego de que la muerte de Dent inspirara la creación de "el acta Dent" y el consecuente saneamiento de la ciudad a manos del Comisionado James Gordon (Gary Oldman). Pero la aparente bonanza sostenida en una mentira no puede durar para siempre, y la llegada de Bane (Tom Hardy) se encargará de destruir las frágiles estructuras sociales en las que se sostiene Gotham City, forzando a Batman a salir de su exilio.

The Dark Knight Rises no es una secuela (en la acepción habitual que hacemos del término hablando de cine) de TDK o de Begins. Es un capítulo. De hecho es imposible entender este universo fílmico en su totalidad si no comprendemos que estamos hablando no de un film y sus secuelas, sino de una trilogía: tres entregas de una única gran historia que en TDKR se cierra finalmente y de forma definitiva, al menos en lo que a la participación de Nolan respecta. Cerrar el círculo implica resolver con coherencia los planteamientos que de alguna forma permanecen abiertos desde el inicio de este recorrido siete años atrás, y para hacerlo el director regresa al punto de origen, aquella semilla que plantara Ra´s Al Ghul a un encarcelado Bruce Wayne en los primeros minutos de Begins: "si se convierte en algo más que un hombre, si se dedica a un ideal y no pueden detenerlo, entonces se convierte en una cosa completamente diferente...una leyenda, Sr. Wayne". Ese es el camino que Bruce Wayne inicia en Begins, y que en TDKR llega a su clímax absoluto. Batman Begins se encargó de darle origen y lugar al héroe hasta la llegada de The Dark Knight (2008), responsable de destruir ese lugar finalizada la película. TDK es una reflexión casi abstracta del lugar que ocupan nuestros propios héroes, nuestros "ejemplos", el valor que la sociedad les otorga y en alguna medida, lo sencillo que resulta abandonarlos. Funcionando como iconos explícitos del orden y el caos, irremediablemente entrelazados, el enfrentamiento de Batman y el Joker es fascinante al extremo cuando se lo plantea en los términos que elije Nolan, filosóficos más que físicos. El final interpela sobre qué clase de héroes necesita una ciudad como Gotham City. La respuesta, una mentira orquestada por Batman y Gordon, persigue a los protagonistas aun ocho años más tarde al iniciar TDKR, y es en definitiva asumir el error y enmendar ese engaño lo que permitirá a Batman convertirse en el héroe que Gotham City merece y necesita. 

Como todo film de Nolan, TDKR es un gran rompecabezas cuyas piezas deben ser armadas con cuidado por el espectador, y si bien algunos puntos del guión que el director firma junto con su hermano Jonathan pueden parecer algo convenientes, sobre todo en la primera media hora de film, Nolan no es un alguien que subestime a su público y en TDKR es fiel a su constante cinematográfica de desafiarlo. En Nolan cada diálogo cuenta, cada detalle en el encuadre, cada palabra que pronuncian sus personajes puede ser una pieza más del complejo puzzle propuesto. La edición fragmentada solo respalda este concepto que el director de un film como Memento a perfeccionado a lo largo de los años. Aún así, separándose no en forma pero sí en contenido de su antecesora TDK, mucho más cerebral, TDKR apuesta fuerte a un cierre en el que el factor emocional es principal. Es imposible no vincularse afectivamente con este film y las emociones y sentimientos que lo pueblan. Nolan lanza a Batman al fondo de un abismo, literal y figuradamente; pocas veces en el cine un héroe recibe un castigo tan completo tanto a nivel físico como emocional. El concepto de "escalada" que Gordon introducía al final de Begins, y que Harvey Dent retoma en TDK cuando señala que la noche siempre es mucho más oscura antes del amanecer, se retoma a niveles extremos en TDKR, en donde efectivamente, es inconcebible que las cosas puedan estar todavía peor.  Pero retomando el primer párrafo de esta reseña, ahí está la medida del héroe, esa es la constante de Batman: se levanta. SIEMPRE se levanta, por que solo así se construyen las leyendas. Y TDKR termina de construir la leyenda de Batman dentro y fuera de la pantalla; no tengo ningún tipo de miedo en decir que esta trilogía es posiblemente, después de El Padrino de Coppola, la mejor trilogía cinematográfica (y no, no me olvidé de Star Wars o Lord of the Rings, simplemente creo que esto es mejor, quizás el tiempo me dé la razón)

Pero el rompecabezas intelectual de los guiones de Nolan no van en desmedro de la adrenalina, y en TDKR, el director vuelve a demostrar que es un técnico ejemplar a la hora de rodar acción. A su conocida inspiración en films como Heat (Michael Mann, 1995), se le suma la espectacular fotografía en IMAX, (tristemente inapreciable en su completa magnitud en el paisito) para producir algunas escenas de acción sencillamente memorables.

Nolan nos acostumbra a un casting sobresaliente en cada una de sus películas y en su entorno ya opera un grupo de "fichas fijas", algunas de ellas que se incorporan a esta última entrega de la trilogía. Bale y Oldman están al tope de su juego: ya no queda duda de que Christian Bale es el mejor Batman/Bruce Wayne en cualquier medio fuera de los cómics. Michael Caine, con menos tiempo en pantalla que en las entregas anteriores, compone un Alfred absolutamente afectivo y le confiere al film algunos de sus momentos más emocionalmente densos. Soberbia interpretación del inglés. Los recién llegados, lejos de quedar opacados por el cast principal, complejizan las dinámicas de una Gotham City en crisis. Tom Hardy es un excelente Bane, aun sin la inyección de "Veneno" de los cómics, combina a la perfección el intelecto destructivo y la colosal amenaza física que supone para Batman. Anne Hathaway es la Catwoman perfecta, y Joseph Gordon Levitt y Marion Cottilard están más que sólidos en los papeles de John Blake y Miranda Tate.

Es imposible hablar de este film (y de la trilogía toda) sin hacer referencia a la labor del gran Hans Zimmer en la composición musical. No me asusta decir que el diseño de sonido de estos tres films es probablemente uno de los trabajos más finos y coherentes de composición de la historia del celuloide, probablemente comparable solo con la obra de John Williams. A los leit motivs preexistentes, se le suma además el que considero que es el mejor uso de composición devoz humana desde la banda sonora de Jerry Goldsmith para The Omen (1976). El "deshi basara" ("él se levanta") se convierte en un recurso para Zimmer que además de contribuir en la creación de genuina tensión, se incorpora a la narrativa regalándole al film uno de sus momentos más épicos (y que ya es mi escena predilecta de toda la trilogía; ver más abajo).

Batman tiene 73 años. Es un icono cultural en virtualmente todos los medios posibles: cómics, cine, televisión, teatro, radio, literatura, vestimenta... Siempre habrá otra historia de Batman para contar. Mes a mes en los cómics, en futuras nuevas adaptaciones, en otros medios, porque Batman se sigue levantando... Neil Gaiman lo expresa con hermosa claridad al final de la historia Whatever happened to the caped crusader?: "¿Qué podría hacer? ¿Retirarme a jugar al golf? No funciona así. No puedo. Peleo hasta caer, y algún día voy a caer. Pero hasta entonces, peleo". Pero si hubiera que elegir un final, si la historia de Batman tuviera que terminar, si todos estos años tuvieran que concluir de una forma emocionalmente satisfactoria, sería de la forma en que termina The Dark Knight Rises. Y a Christopher Nolan: el niño que hace más de veinte años compró su primer cómic de Batman (Nº 43 de la editorial española Zinco) por unos pocos pesos, con una gran sonrisa y aguantando alguna lágrima, te da las gracias.

5.0/5.0

Deshi Basara
Gonza


lo que sigue son algunos comentarios que incluyen elementos relevantes de la trama (SPOILERS), en consecuencia desaconsejo su lectura si todavía no vieron el film:



Más arriba mencionaba cómo TDKR cierra un círculo abierto en Batman Begins de forma coherente con sus propias temáticas, y a respecto de esto, me parece esencial destacar la que, como comentaba, es ahora mi escena favorita de toda la trilogía: la salida de Bruce Wayne de la cárcel de Bane. Toda la escena referencia a la caída a la cueva de Bruce de niño. Desde el plano contrapicado de la salida circular iluminada por el sol que es esencialmente una reproducción del plano de la cueva visto desde los ojos del pequeño Wayne, hasta el contenido simbólico. El abismo para Bruce Wayne, lo que le impide elevarse es el miedo. De niño solo puede escapar del abismo con la ayuda de su padre (que baja con una cuerda), de mayor, será el propio Bruce (sin usar cuerda) quien se sobreponga a su abismo para elevarse. La aparición de los murciélagos es por demás significativa. De esta forma, Nolan ata la primer caída del hombre murciélago con su última ascensión. El círculo se cierra y ya no es que ambas historias quedan vinculadas: son una misma historia. La caída de Bruce Wayne a la cueva termina con la salida de Bruce Wayne de la prisión de Bane: lo que no pudo hacer de pequeño, lo logra de adulto...se levanta.

La criatura de Nolan ya no pertenece solo a los lectores de cómics, es ahora más grande, mucho más grande que eso. Pero aun así Nolan no olvida a quienes mantuvieron vivo a este personaje por tres cuartos de siglo, y nos regala referencias y escenas memorables. La que todos esperábamos ver, por supuesto: Bane quebrándole la espalda a Batman. El verdadero nombre de Richard Blake, el chiste sobre el cocodrilo gigante en las cloacas, pero en particular decido quedarme con la inspiración que TDKR toma de una de las sagas más impactantes de la historia reciente del encapotado: No Man´s Land. La vida en Gotham City post Bane es quizás de las más bien logradas en un film que no parte de una distopía como premisa.

El epílogo es hermoso y posiblemente el momento más emocional de toda la trilogía. La imagen de Alfred hablándole a la tumba de Thomas Wayne  es devastadora; recuerdo también del arco de este personaje, que en Begins le confesaba a un desinteresado Bruce que su futuro le importaba porque hacía un tiempo, un hombre lo había hecho responsable de su posesión más preciada en el mundo. La expresividad de Caine desarma aun al más fuerte. Por fortuna Nolan no le carga las culpas, y le regala a Alfred, quizás tan merecedor como el propio Batman de un poco de paz interior, la concreción de su deseo en el tiempo en que Bruce entrenaba con la Liga de las Sombras. Se encuentran en el cafe, se miran y no intercambian palabra, y nosotros descubrimos que Bruce sobrevivió a la bomba (y no le crean a nadie que anuncia que lo sabía desde un principio... creímos que moría. Todos creímos que Nolan había matado a Bruce Wayne). El montaje veloz de Nolan (que no es lo mismo que apurado), el rostro de Bruce mirando a Alfred, y de vuelta a la cueva, a la ascensión de John Blake. El final que todos deseamos alguna vez para Bruce. Perfecto final.





sábado, 30 de junio de 2012

project x (proyecto x)


Un trío de estudiantes poco populares deciden realizar una gran fiesta de cumpleaños en la casa de uno de ellos aprovechando la ausencia de los padres, pero las cosas pronto se escapan de su control. ¿Suena familiar? Lo es, es probablemente la trama de otras trescientas películas de adolescentes. Entonces, ¿qué es lo que tiene Proyect X para aportar a la ya larga lista de films con estas características?: absolutamente NADA.

Los personajes son irrelevantes y no despiertan el más mínimo de simpatía. Todo el film es una apuesta a ser el más "over the top" de la manada, pero descontando el clímax (que luego de haber sobrevivido a la hora anterior no se las ingenia para ser entretenido, sino simplemente absurdo) no hay suficiente alcohol, sexo, drogas, vómitos e idioteces que puedan elevar un film por encima de la gigantesca cantidad preexistente de alcohol, sexo, drogas, vómitos e idioteces que ya vimos. La única apuesta que podía haber salvado este film del montón y convertirlo en algo diferente era la premisa del registro documental, un intento de Blair Witch Project (1999) de la comedia (el film es incluso "homenajeado" sin éxito en una corta escena intrascendente), con filmaciones encontradas a modo de testimonio, que es como se describe el film en el letrero inicial pero también se cae a pedazos rapidamente, cuando el "documental" se transforma simplemente en una edición común y corriente de distintas cámaras en mano. No hay riesgo ninguno, solo conveniencia. Cada toma que "se necesita" aparece, cada ángulo, cada situación convenientemente encuentra una cámara. Se pierde el juego y se revela la falta de carisma de los involucrados.

De la hora y media de film, la mitad es en esencia un eterno videoclip de canción de verano de MTV, excusa para mostrar adolescentes sin remera y tratar de hacernos olvidar que debería haber, aunque sea ínfima, una pequeña historia. 

La culpa no es enteramente de los creadores del film. En el momento en que como sociedad habilitamos a nuestros compañeros en el mundo a creer que es interesante sacar una foto de mi ropero desordenado y subirla a una red social, estamos permitiendo que más y más de estos engendros se lleven al cine. ¿Qué es esto? Nada ¿Qué es interesante en esto que estoy mostrando? Absolutamente nada. Y no estamos hablando de cine minimalista en este caso. Decir que Proyect X es el Animal House (1978) de nuestra generación, como más de un crítico sugiere, es o bien la escupida más grande en el rostro de National Lampoon´s, o la prueba irrefutable de que no hay salvación posible para nuestra especie.

A nivel personal (como todo lo anterior por supuesto), el único reconocimiento que puedo otorgarle a este film es el de ser el peor puntuado hasta ahora en mi blog

0.5/5.0

Que Dios se apiade de mi alma
Gonza

viernes, 29 de junio de 2012

gone (12 horas)


Heitor Dhalia, director brasilero de À Deriva (2009) debuta en Hollywood con Gone que en inglés significa, como todos sabemos, 12 horas.

Jill Conway (Amanda Seyfried) no escapa de los fantasmas que aún la persiguen un año después de su secuestro. Trabaja en un cafetería de turno nocturno, toma medicación, pierde los estribos en sus clases de defensa personal y recorre obsesivamente cada tramo de un gigantesco parque en Portland buscando el pozo donde su secuestrador la tuviera cautiva, luego de que las autoridades locales dejaran de hacerlo al creerla demente. Al llegar una madrugada del trabajo, descubre que su hermana ha desaparecido y se convence de que fue secuestrada por la misma persona que la secuestró a ella. Ignorada por la policía, que considera que todo (el pasado y el presente) es fruto de su delirio, Jill se ve forzada a emprender ella misma la búsqueda si es que quiere recuperar a su hermana con vida.

Es difícil llevar la cuenta de la cantidad de thrillers que se ruedan por año, principalmente porque es un género para el que parece haber infinidad de propuestas. La única contrapartida es que, siguiendo la noción general, cantidad y calidad no van de la mano. Gone tristemente cae dentro de esa gigantesca bolsa de films que no se esmeran y juegan el juego con las reglas de siempre, gastadas, conocidas y ya francamente aburridas. La base del suspense intenta sostenerse en el juego de hacernos dudar de la cordura de Jill durante la duración completa de la película: ¿fue realmente secuestrada su hermana, o es todo esto una alucinación de una mente inestable? Pero sin atreverse a demasiado, posiblemente en la primer media hora de película ya tengamos la respuesta en nuestra mente(y créanme, le acertaron).

La principal falla de Gone está en su guión, cargado al extremo de "red herrings" (pistas irrelevantes) y en la acera opuesta, de revelaciones totalmente incidentales que se convierten en verdades (Jill encuentra una cinta pato igual a la que utilizaba su secuestrador y se transforma en una pista incuestionable... Jill, yo tengo una cinta pato igual a esa y a todas las cintas pato del universo y juro que no secuestré a tu hermana), así como personajes que no aportan nada a la intriga. El acto final de resolución es francamente pobre y carente de inspiración, con un final que pretende ser abierto, pero que es en definitiva sin sentido.

Lo más triste de este film es que Amanda Seyfried demuestra nuevamente que tiene madera de buena actriz, pero no logra dar en el clavo con ofertas que le permitan demostrar su valía. Peleando contra líneas como "dormiré cuando esté muerto", Seyfried realmente pone todo de sí y hasta nos convence de que tenemos algo de afecto por Jill en medio de todo el sinsentido. Es el único aspecto rescatable de esta película, y nos hace desear que esta chica finalmente tenga su oportunidad.

1.5/5.0

Gracias por leer, son un público maravilloso
Gonza


jueves, 28 de junio de 2012

a dangerous method (un método peligroso)


Los temas tradicionales de la filmografía fundamental de David Cronenberg (The Fly, M.Butterfly) regresan en su versión más despojada en A Dangerous Method, un film que parecía una decisión curiosa y a la vez completamente acertada para este director.

Ambientada en la Europa pre Guerra Grande, A Dangerous Method es la historia de los encuentros entre las dos figuras fundamentales de la psicología de principios del siglo XX: Carl Jung (Michael Fassbender) y Sigmund Freud (Viggo Mortensen) y la exposición de sus líneas de pensamiento tomando como centro la figura de Sabina Spielrein (Keira Knightley). Spielrein llega a la consulta del Dr. Jung con un caso marcado de histeria. Allí, utilizando los recientes avances de Freud en el psicoanálisis, Jung trata a su paciente para descubrir el detonante de su condición en el constante abuso y consecuente estado de excitación que sufrió de niña en manos de su padre. Jung descubre en Spielrein una mente con enorme capacidad y comienza a orientarla en su carrera en la medicina mientras que mantiene con ella una relación amorosa y se involucra con Freud en lo que será el desarrollo de sus dos métodos.

A Dangerous Method no es, con seguridad, un film para ser visto por todo el mundo, ni entretenimiento sencillo para una tarde de cine. Llevada absolutamente por el dialogo y con carencia absoluta de movimientos físicos, no puede ser catalogada tampoco con el sencillo rotulo de "drama". Pero lejos de ser una falla, el film en su totalidad está cargado de esta intencionalidad, la de ser deliberada, provocadoramente "insulsa", despojada. Este es un Cronenberg en el pico de su intelectualidad, que busca disfrazar en el film la pulsión, lo latente, replicando en gran medida el objeto de estudio de sus personajes.

Este film es 100% Cronenberg, trasladado a un nuevo recipiente. Las temáticas habituales de la filmografía del director canadiense se apoderan del film no mediante la imagen, sino a través del propio diálogo de dos de las mentes más relevantes del siglo XX. La humillación, la violencia, la sexualidad, todas las palabras clave del Cronenberg clásico se exponen mediante las brillantes conversaciones de Freud y Jung, a punto tal de que cada diálogo es prácticamente un repaso por los temas centrales de la carrera de este director.

Cronenberg acierta nuevamente en el casting y tratamiento de sus personajes: Viggo Mortensen, su actual "actor fetiche" es fascinante como Sigmund Freud, compitiendo únicamente con el nuevo niño de oro: Michael Fassbender, hierático, constreñido y brillante en el papel de Jung. Knightley se repone luego de un inicio francamente sobre actuado y presenta con solidez a la mujer de la disputa. El trío asume a la perfección la tarea de representar con crudeza los tabúes y las vanidades del siglo XX. 

La fotografía acompaña con cuidado el profundo cinismo de esta sociedad y de los hombres de este tiempo, es fría, impasible, de blancos sobreexpuestos y frialdad sugerida aún en los planos en que la calidez se hace evidente.

Cine cerebral, intenso en sus propuestas aunque haya que dejar de lado el pop

3.5/5.0

Gracias por leer, son un público maravilloso
Gonza

miércoles, 20 de junio de 2012

prometheus (prometeo)


El cine de ciencia ficción tiene mucho que agradecerle a Sir Ridley Scott. MUCHO. Y aunque el sci-fi no abunda en su contundente filmografía, tanto Alien (1979) como su adaptación de la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? en Blade Runner (1982) son piezas fundamentales y clásicos indiscutidos del género. En el 2012, más de treinta años después, Scott decide regresar al universo con el que cosechó su primer gran éxito.

"Prometheus comparte el ADN de Alien" citan varias entrevistas con sus creadores, y es una expresión que puede resultar un arma de doble filo, si se tiene en cuenta que Prometheus de hecho replica prácticamente en su totalidad la estructura de Alien. Con otros personajes y otros nombres (Prometeo por Nostromo, Shaw por Ripley, David por Ash...), la estructura en actos del film es prácticamente una réplica del original de 1979 desde la llegada al planeta desconocido hasta el climático enfrentamiento entre la protagonista femenina y...bueno, vean la película. Donde esta precuela se despega por completo de Alien, a veces acertadamente y otras no tanto, es en su alcance filosófico y trascendental. El guión de Lindelof y Spaihts es ambicioso y provocador, pero lejos de perfecto, falla con claridad en algunos aspectos, y en otros resulta complejo de asimilar.

Los tripulantes de la nave Prometeo se adentran en el planeta LV-223 esperando encontrar el origen de la vida humana en la Tierra, luego de que los científicos Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) y Charlie Holloway (Logan Marshall-Grenn) identifiquen en repetidas pinturas rupestres la presencia de unos seres humanoides, (los "Ingenieros", nuestros posibles creadores), indicando un sistema planetario específico en el cielo. Lo que descubren sin embargo, es que nuestros ancestros tienen en mente regresar a la Tierra para destruir la vida en la misma. 

La ciencia ficción tiene su lugar en el podio junto a la filosofía y la religión a la hora de hacerse las preguntas trascendentales de la especie humana: ¿quiénes somos? ¿de donde venimos? ¿qué nos hace lo que somos? ¿qué es el alma? ¿somos parte de un gran plan o solo una cadena evolutiva?, son solo algunas de ellas, y Prometheus no tiene miedo de planteárselas y de ser chocante al responderlas. Quizás el problema mayor sea el de tratar de abarcar demasiado en la duración de una sola película, aunque se deje abierto el planteo para posteriores entregas (Lindelof se planteó todas estas preguntas a lo largo de seis años en LOST). Todo el film está cargado de profundo simbolismo, de forma explícita pero también con contenidos subyacentes que surgen luego del visionado del film, y que hacen inminente al menos, verlo por segunda vez para captar en su totalidad el espectro de los temas propuestos en mejor medida. Imágenes de la tradición judeocristiana, la grecorromana cargan a Prometheus de intencionalidad a la hora de interpretar el rol de los Ingenieros en la historia de la humanidad, desde la concepción de Elizabeth (Isabel), una mujer estéril que descubre estar con tres meses de embarazo (¿suena familiar?), hasta la sugerencia de un Cristo extraterrestre, cuya crucifixión (presente como una constante en el film) habría hecho cambiar la opinión de los Ingenieros hace "aproximadamente 2000 años" al respecto de su obra. El inconveniente de este grado de planteos y de simbolismo es, como planteaba más arriba, que parece necesitar de más tiempo para desarrollarse, convirtiendo al film más en una preparación para lo que viene, un set up, que en una película completa y redonda en sí misma.

Otro aspecto en el que Prometheus falla en comparación con las entregas originales de Alien es el la conformación de una tripulación (cast) por la que el espectador pueda desarrollar afecto. Quizás diecisiete tripulantes sean demasiados en comparación con los siete (bueno, ocho) del Nostromo. No existe desarrollo posible para tanta gente mientras se hace avanzar una historia con estos grados de complejidad, y se cae tristemente en el absurdo con algunos de sus personajes (¿por qué motivo los dos científicos que huyen de vuelta hacia la nave asustados por un cadaver se pondrían luego a acariciar una larva-serpiente-alien?). Quienes que se salvan, en gran medida gracias a la fuerza de sus interpretes, son el robot David (un brillante Michael Fassbender robándose cada una de sus escenas) y la versión Prometheus de Ripley, la doctora Shaw, que sin llegar a los niveles de Sigourney Weaver, brilla con luz propia en los momentos más exigentes para su personaje.

Donde Prometheus se luce a niveles que exceden las expectativas es en la ejecución de Scott: Prometheus es, sin miedo a exagerar, un verdadero banquete visual, que hace un uso magistral de las posibilidades que brinda el 3-D (y suelo ser bastante contrario a este formato). La secuencia inicial no tiene nada que envidiarle a films de la talla de Baraka (Ron Fricke, 1992) y de ahí en más, Scott da una clase de estética en el cine de la que muchos deberían aprender en la que se permite contraponer los retratos más hermosos de un planeta, con el gore más visceral en una inolvidable escena que quita el aliento y que involucra a una desesperada Shaw encerrada en una cápsula médica. No existe pantalla verde ni computadora que puedan competir con la contundencia y sensación de realidad de un set bien construido (George Lucas debería tomar nota), y menos aún cuando están diseñados por el gran H.R. Giger. Visualmente, Prometheus es probablemente uno de los films más relevantes de los últimos tiempos y el tiempo determinará el lugar que le corresponda en la historia del cine, que en opinión de quien firma, bien se sostiene al lado de los grandes.

Aunque fallida en algunos aspectos, Prometheus entretiene y sobre todo, cuestiona, provoca y reflexiona. 

3.5/5.0

Gracias por leer, son un público maravilloso
Gonza

miércoles, 13 de junio de 2012

snow white and the huntsman (blanca nieves y el cazador)


Todos conocemos aunque sea por ósmosis la historia de Blanca Nieves y sus elementos centrales: Blanca Nieves, su malvada madrastra, el espejo mágico, el bosque encantado, el cazador, los enanos, la manzana... ¿Qué ocurre entonces cuando a todos esos puntos característicos del cuento de hadas los trasladamos al terreno de la acción épica? La respuesta es: un gran problema.

Snow White and the Huntsman (Rupert Sanders) parte de la historia tradicional. El rey y la reina tienen una hermosa hija de piel muy blanca y labios rojos como la sangre, a la que llaman Blanca Nieves (Kristen Stewart). Tiempo después de la muerte de la reina, el rey rescata a un mujer, Ravenna (Charlize Theron) de sus supuestos secuestradores y la toma por esposa, acto que la mujer agradece asesinándolo en la cama en su noche de bodas. Ravenna toma entonces el control del reino y encierra a Blanca Nieves en una alta torre durante años, en los que la nueva reina se dedica a destruir sus dominios y consumir la juventud de sus mujeres, en un afán de mantenerse siempre la más bella (con espejo incluído). Al igual que en la historia tradicional, todo cambia cuando Blanca Nieves alcanza la edad adecuada y se convierte en la más bella del reino, motivo por el que la reina decide asesinarla, a sabiendas de que comerse su corazón la convertirá en inmortal (¿?). Blanca Nieves escapa de la torre en lo que solo puede ser descrito como un homenaje medieval a The Shawshank Redemption (Frank Darabont, 1995) y se interna en el bosque (no es el único film del que parece tomar prestado material). Carente de poderes mágicos en ese lugar, la reina decide enviar a una hueste de asesinos guiados por un cazador (Chris Hemsworth) que conoce el bosque encantado. Cuando finalmente la encuentra, el cazador duda en matarla, y escapa con ella de los enviados de la reina, para llevarla junto a los rebeldes que quieren recuperar el reino del antíguo rey.

El problema fundamental de Snow White and the Huntsman está en el accidentado guión de Evan Daugherty. No existen en el film tiempos para desarrollar los elementos que podrían hacerlo más interesante, ni para generar respuestas verosímiles de los personajes frente a lo que ocurre. Y no se trata aquí de falta de tiempo, ya que hay varios minutos que le sobran a las dos horas y siete minutos totales, sino de intenciones poco claras en cuanto a lo que se presenta. Sistemas de imágenes y de objetos se presentan para ser luego abandonados sin explicación a lo largo de la película, así como ideas que se presentaban como centrales, como la suerte de lazo místico que une a Blanca Nieves con Ravenna; mientras tanto, se consumen minutos intentando "humanizar" a Ravenna con flashbacks de sus orígenes, sin tener en cuenta que el personaje necesita ser 100% maligno, sin ningún tipo de ambiguedad (aunque siendo francos, los flashbacks tampoco lo logran). Los giros dramáticos de los personajes se vuelven intrascendentes al apurarse el film en hacer avanzar la acción: en un momento, el cazador decide dejar a Blanca Nieves, solo para regresar treinta segundos más tarde. La relación entre Blanca Nieves y el cazador cambia de tono constantemente y sin argumentos  que sustenten el cambio, y se pierde la oportunidad en el apuro, de desarrollar momentos que resultaban a primera vista más interesantes, como las "técnicas de supervivencia" que el cazador comparte con la princesa. El lugar de la épica parece forzado en un film que podría haberse beneficiado mucho más de ser un "cuento de hadas", y llegamos así a un clímax despojado de toda mística y transformado en una escena de batalla épica sin demasiado interés, liderada por la joven Blanca Nieves que aparentemente luego de toda su vida encerrada en una torre, tiene la capacidad suficiente para liderar un ejercito a la par de William Wallace.

Las actuaciones son desparejas, y quien sale mejor parado es ciertamente Hemsworth interpretando al cazador, el único personaje que, aún con una historia que da saltos inexplicables, genera algún tipo de simpatía. Theron sobre actúa prácticamente cada escena gritando sin sentido, y el humor en internet sobre Stewart es completamente verificable en este film si nunca vimos ninguna entrega de la saga Twilight: esa chica está físicamente incapacitada para sonreir. El punto que se salva de Snow White and the Huntsman es la intención estética y paisajística de Sanders, en colaboración con un director de fotografía muy competente: el retrato de las locaciones en Gales toma buena influencia del Jackson de Lord of the Rings, y se combina con lo grotesco generando interesantes contraste visuales.

1.5/5.0

Gracias por leer, son un público maravilloso
Gonza

domingo, 29 de abril de 2012

the avengers (los vengadores)


Hablar de Joss Whedon en algunos ámbitos es sencilla y netamente hablar de religión. Whedon es posiblemente uno de los creadores más interesantes y contundentes de los últimos años, y el espectro de su trabajo abarca desde la televisión y los cómics hasta el cine, dejando en cada una de sus creaciones una marca de calidad irrefutable. Si bien el nombre se asocia inmediatamente a series como Buffy,The Vampire Slayer, Angel o Firefly (todas de su creación), la pluma de Whedon puede disfrutarse también en la serie de cómics Astonishing X-Men (a juicio de quien firma, una de las mejores versiones de la escuela de mutantes) o en algunos excelentes guiones de cine (X-Men, Toy Story). Tanto en la dirección como en la escritura, Whedon a dado sobradas muestras de lo que es capaz de hacer, y es por eso probablemente que el anuncio de que sería él el guionista y director de  The Avengers fue recibido con bombos y platillos.

El camino a  The Avengers comenzó hace ya cuatro años, cuando en el 2008 se estrenaba Iron Man, iniciando una movida estratégica habitual en el mundo del cómic pero muy inusual en el cine: la preparación para el gran evento. Así llegaron The Incredible Hulk (2008), Iron Man 2 (2010), Thor (2011) y Captain America: The First Avenger (2011). Películas que, con errores y aciertos, pavimentaron el terreno para la llegada del mega-evento que reuniría a todos estos héroes en un solo film: The Avengers

The Avengers nos pone directamente en el inicio de la acción. Al no tener necesidad de narrar los orígenes de los héroes, ya narrados en sus respectivas películas, nos ahorramos un primer acto engorroso que tradicionalmente  hubiese intentado contar en profundidad la historia de todos personajes en 40 minutos. Así es que el film comienza cuando Loki (Tom Hiddleston), hermano de Thor (Chris Hemsworth) ataca una estación de S.H.I.E.L.D. para robar el Tesseract, una fuente de energía inacabable con la que planea abrir un portal dimensional para permitir a los Chitauri, una raza extraterrestre, invadir la Tierra. Nick Fury (Samuel L. Jackson) convocará entonces a los "héroes más poderosos de la Tierra" para impedirselo. No teman si todos estos nombres los asustan; la trama de The Avengers no presenta mayor complejidad para seguirla, incluso si quien la ve no está familiarizado con las películas que la precedieron: The Avengers es una película independiente de las anteriores, aunque por supuesto que ayuda y aporta algunos elementos su visionado.

Lo genial de The Avengers es que es absolutamente TODO lo que se podía esperar de ella, y aún más. Y eso se debe a la mano mágica de Joss Whedon; un hombre que comprende pero sobre todo, quiere a estos personajes como si fueran creaciones propias. Todos los elementos que hacen inolvidable la producción de Whedon están presentes en The Avengers: los diálogos son memorables y 100% Whedon, con algunos intercambios entre personajes que ya son clásicos a días de su estreno. El director maneja el humor de la misma forma en que lo hizo siempre, potenciado por las posibilidades que le permiten sus interpretes, de los que sobresale, como es lógico, Robert Downey Jr., pero a quien nada tiene que envidiarle, por ejemplo, Hulk (Mark Ruffalo). El director además tiene una capacidad increíble para manipular las emociones del espectador sin que éste lo advierta: como si de los mejores momentos de Buffy se tratase, Whedon nos lleva de la emoción, a la risa, a la tristeza con una naturalidad poco usual en el cine de acción. Pero la mayor capacidad de Whedon es la de hacer creíbles y humanos a estos héroes; en ese sentido, el director es muy generoso con cada uno, permitiendo que todos en el film tengan "su momento", incluso los personajes más secundarios.

Whedon no pierde de vista en el buen trato que hace de los personajes, que The Avengers es, por sobre todo, un film de acción, y en ese sentido el balance es perfecto. Los cruces de puños entre miembros del equipo son memorables, pero no permiten vaticinar la secuencia del combate final entre los Vengadores y los Chitauri. Es, sin miedo a exagerar, una de las mejores secuencias de acción de la historia del cine.

Ideal para los fans, ideal para quienes quieren ver buen cine de acción aún sin conocer a estos personajes, The Avengers es un logro de excelencia por donde se la mire.

5.0/5.0

Gracias por leer, son un público maravilloso
Gonza