domingo, 11 de septiembre de 2011

calendario setiembre

otro setiembre, y con este mes, nuevas temporadas de series. acá les dejo un calendario de estrenos y nuevas tempradas con lo que voy a estar siguiendo


19/09: How I Met Your Mother: séptima temporada. contrario a la mayoría de las sitcoms, HIMYM tiene un "arco mitológico" grande construido a lo largo de seis años...dudo igual que alguien nuevo no se enganche. la mejor sitcom en el aire en este momento, y peleando con Seinfeld el primer puesto en mi ranking personal. Arranca con episodio doble.
22/09: Person of Interest: nueva serie. Creada por Jonathan Nolan, el hermano de Christopher, autor de Memento y co-autor de los guiones de The Prestige y The Dark Knight. Produce J.J. Abrams y protagonizan Michael Emerson (Benjamin Linus en LOST) y Jim Caviezel. Creo que ya dí más que suficientes razones como para darle la oportunidad. 
The Big Bang Theory: quinta temporada. Después de retomar el nivel que había perdido en la tercer temporada y primera mitad de la cuarta, me decidí por darle nuevamente una oportunidad.
23/09: FRINGE: cuarta temporada. muy poco probable que puedan sumarse ahora si no la ven desde el arranque, pero en todo caso, vale la pena arrancarla y ponerse al día.
16/10: The Walking Dead: segunda temporada, esta vez de trece capítulos, aunque sin Frank Darabont capitaneando. Espero que mantenga el nivel.


¿Recomendaciones? (olviden recomendarme Breaking Bad, ya me procuré toda la serie y empezaré a verla en breve)

domingo, 28 de agosto de 2011

super 8


Hubo una época en la que la expresión “la magia del cine” no era un cliché ridículo, sino una realidad observable e innegable. Era la época en la que los espectadores se maravillaban al ver explotar una estación espacial hecha con cartones y palitos de helado, o al ver la silueta de una bicicleta y sus dos pasajeros recortada frente a la luna llena. Esa era la época en la que un joven J.J. Abrams (Mission: Impossible III, Star Trek), maravillado por las fantasías que cobraban realidad en la pantalla, empezaba a armar sus películas caseras con su cámara super 8. Abrams tenía solo once años cuando se estrenó Close Encounters of the Third Kind (Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, 1977), dieciséis para el estreno de E.T. the Extra- Terrestrial (1982), pero aún a tan temprana edad, la marca que dejaría el cine de Steven Spielberg en el muchacho lo impulsaría, muchos años después, a buscar recrear esa magia.
Las credenciales de J.J. Abrams, tanto en el cine como en la televisión (Alias, Fringe, LOST) hablan de la búsqueda de maravillar a los espectadores, como hacía aquel cine de mediados de los setenta y principios de los ochenta; y Super 8 es quizás, más que otra expresión de esa búsqueda, un homenaje nostálgico de un tiempo distinto, más inocente, más fantástico.
En Super 8, un grupo de niños filmando una película noir-romántica de zombies presencia un espectacular accidente de tren que conmociona a su pequeña comunidad en Ohio. La aparición repentina de las fuerzas armadas y sucesos misteriosos que empiezan a  repetirse en el pueblo hacen sospechar a los jóvenes que lo que ocurrió en las vías del tren fue algo más que un accidente, y despertar su curiosidad lo suficiente como para involucrarse de lleno en la investigación. En esta sencilla premisa, Abrams (quien también escribe el guión), elabora una creciente red de misterios que, sin resultar cautivantes al extremo de los grandes momentos de sus series televisivas, crean el escenario ideal para desarrollar las relaciones entre sus personajes. Verdaderos voceros de otra época del cine, los protagonistas de Super 8, niños y adolescentes en su mayoría, nos recuerdan a nosotros los espectadores una verdad fundamental que el cine de ciencia ficción moderno parece haber olvidado: una invasión extraterrestre, una batalla intergaláctica, un viaje en el tiempo solo resultan interesantes si queremos a los personajes involucrados. En el bombardeo de 3-D, pantalla verde y CGI de este siglo, Abrams nos recuerda que la magia no está solo en hacer creíble al ojo el dialogo entre un alien y un humano, sino en hacer que me importe. Es por eso que Super 8 es una joyita entre tanta mediocridad reciente para el cine de ciencia ficción, por atreverse a llenar de sentimiento e inocencia pantallas que hace tiempo se olvidaron de lo que eso significaba.
Es cierto que cualquier aficionado del primer cine de Spielberg puede deducir con bastante éxito el rumbo de Super 8, pero esto no hace la película menos disfrutable en lo más mínimo, al contrario, potencia nuestra conexión con aquellas películas a las que homenajea y nos satisface en ese sentido.
Una mención obligada es para Michael Giacchino, si J.J. Abrams es el Spielberg del siglo XXI, entonces Giacchino es sin dudas el John Williams de su tiempo y no creo exagerar si digo que este hombre puede musicalizar un cuadro en negro por un par de minutos y sacarle lágrimas a todos los espectadores de la sala.
Para aquellos que crecimos soñando los sábados de tarde con ser parte de la caravana de bicicletas de Elliot, o miembros de la tripulación del ORCA, o simplemente ser un Goonie, Super 8 es la oportunidad de volver a ese tiempo, y verificar a la vez, que es posible seguir haciendo cine que sea, sencillamente y sin cliché alguno, MÁGICO

4.5/5.0

Gracias por leer, son un público maravilloso
Gonza

lunes, 18 de julio de 2011

the dark knight rises (primer teaser oficial)


Ahí lo tienen...¡y falta UN AÑO TODAVÍA!
dejo el link para que lo vean un poco más grande que acá
http://www.youtube.com/watch?v=apMXFloDH6M&feature=player_embedded

los invito a comentar sus impresiones abajo

Gonza

harry potter and the deathly hallows part 2 (harry potter y las reliquias de la muerte parte 2)


Pasaron diez años desde el estreno de Harry Potter and the Philosopher´s Stone (2001) en cines de todo el mundo. Pasaron catorce años desde la publicación del primer libro de la serie de siete volúmenes de J K Rowling. Cuatro directores. Los mejores actores del Reino Unido. 15.000 millones de dólares en ventas de libros. 6 billones de dólares de recaudación en taquillas (la franquicia más exitosa de la historia del cine, superando incluso a Star Wars o James Bond). Pasaron muchas cosas en diez años, y hoy esta historia se termina.
Hablar exclusivamente de Harry Potter and the Deathly Hallows pt.2 parece imposible en consecuencia de lo anterior, y si bien voy a hacer el esfuerzo por atenerme a la película, sepan disculpar si me voy un poco por las ramas, que a fin de cuentas, también es para mi un día muy emocional.
Culminar un viaje de diez años de forma decente no es tarea fácil para nadie, y hacerlo de forma tal que los millones de personas que están pendientes del mismo queden satisfechos es una responsabilidad enorme, a la que afortunadamente David Yates le pone el pecho. En su cuarto film para la franquicia (Yates tomó el mando con  Harry Potter and the Order of the Phoenix en el 2007 y se quedó hasta el final), el director demuestra que ha identificado sus virtudes y aprendido de sus errores para entregar una conclusión simplemente brillante a la saga del joven mago.
Harry (Daniel Radcliffe), Ron (Rupert Grint) y Hermione (Emma Watson) continúan buscando los horcruxes, objetos con fragmentos del alma de Lord Voldemort (Ralph Fiennes) que destruidos, le darán alguna chance al héroe de destruir definitivamente a Aquel Que No Debe Ser Nombrado. Yates comprende a la perfección el clima que necesita este cierre, que debe pasar de la agonía y pesadez de la búsqueda de la primera parte, a la urgencia y desesperación del final. Quedan atrás los paseos por los bosques y los encantamientos para esconderse de su antecesora; esta es la batalla final: frontal, violenta, gigante…épica. Lo que resulta fascinante es encontrar el lugar entre la espectacularidad de la guerra del mundo mágico, para la profundidad de los personajes. Allí donde grandes épicas han fallado, Yates acierta con creces. Si bien es cierto que no todas las épicas cinematográficas tienen la ventaja de tener siete películas previas, no es excusa suficiente (y prueba en gran medida de enormes fracasos) para no dedicarle el tiempo necesario a los protagonistas. En Deathly Hallows abundan los primeros planos que retrotraen al pasado televisivo del director, en favor de la construcción de un tono de cierre emocional e íntimo. Es aquí donde se luce la crema interpretativa del Reino Unido: la capacidad actoral del elenco juvenil ha crecido mucho en esta década (Radcliffe es el mejor ejemplo), pero son los “veteranos” en esta oportunidad quienes terminan encandilando en escena. Fiennes, Maggie Smith (la profesora McGonagall) y Helena Bonham Carter (Bellatrix Lestrange) entregan sus mejores actuaciones en la serie, mientras que Alan Rickman (Severus Snape) lleva a su personaje completamente a otro nivel, adueñándose de la que quizás sea una de las escenas de mayor carga emotiva de las ocho películas. Yates demuestra entonces que es capaz de combinar efectivamente acción con drama, y en ello, que es el director que esta película necesitaba. Si Harry Potter and the Deathly Hallows part II es para los fans una culminación perfecta a la serie, para Yates es la confirmación de su capacidad directiva: ha logrado sacar lo mejor de sus actores, ha demostrado que puede crear el tono perfecto de una película que debe ser a la vez tensa, cómica, emotiva y electrizante, ha demostrado que puede ser, además un soberbio técnico a la hora de dirigir, fotografiar, editar, y en definitiva, ha demostrado que era posible entregar una película perfecta a los fans de Harry Potter para culminar este viaje.
Iniciaba esta reseña diciendo que realizar esta película no era un tarea fácil, principalmente si consideramos la cantidad de ojos que estarían pendientes de la misma. No faltaran sin duda detractores (lo más triste es que seguramente sean grandes fanáticos del joven mago) notando detalles mínimos o ausencias en el pasaje del texto al celuloide. Siento pena por ellos…Harry Potter and the Deathly Hallows part 2 es un final fílmico completamente a la altura del final literario de la serie, y tomándome el atrevimiento de hablar por todos aquellos que hicimos el viaje completo en estos diez años, puedo decir que estamos más que satisfechos. Le tomó al cine diez años contar la historia de Harry, y dentro de diez años más seguirá vigente como el clásico en que está destinado a convertirse. Como la buena literatura o la música, por suerte, en el cine un viaje que termina puede ser de todas formas eterno… podemos volver a hacerlo una y otra vez

5.0/5.0

Gracias por leer, son un público maravilloso
Gonza

miércoles, 6 de julio de 2011

scream 4


En 1996, el director Wes Craven (The Hills Have Eyes, A Nightmare on Elm Street), leyenda del cine de terror de los 80, revolucionaría por completo el género, con una película de bajísimo presupuesto. Un slasher de apariencia tradicional que cambiaría para siempre las reglas del juego (chiste intencional), dotando al cine de terror finalmente de la autoconciencia que nunca supo (o quiso) tener.  Scream (1996) se convirtió en un éxito instantáneo en las taquillas y para los críticos. Tanto Craven como el guionista Kevin Williamson parecían haber encontrado la receta perfecta para devolverle credibilidad a este género atestado de historias repetitivas, sin sentido e infinidad de secuelas mediocres: la clave era proporcionarle a los personajes de esta ficción todos los elementos necesarios para sobrellevar las maquinaciones del asesino de turno. Los personajes serían fanáticos del cine de terror, y el psycho killer los iría eliminando de acuerdo a su conocimiento de la materia en cuestión. Esta idea brillante permitió poner en evidencia todos los clichés del género (serían aquí las reglas a seguir para sobrevivir el juego de Ghostface), replantearlos, hacer humor con ellos, y aún así, funcionar como película completamente inmersa dentro de los mismos, sin dejar de funcionar a la vez como buen cine de terror (me atrevo a decir que la secuencia inicial de Scream es una de las más inquietantes y cautivantes en la historia del cine de terror).
Dos secuelas y quince años después llega, de la mano de los creadores de la original, Scream 4; un intento de relanzar la franquicia a un público joven  manteniendo simultáneamente las características del original del 96, al que hace referencia constantemente. Sidney Prescott (Neve Campbell) regresa al pueblo de Woodsboro a promover un libro de autoayuda en el aniversario de los asesinatos de la primer película, y con ella regresa también Ghostface a aterrorizar a los jóvenes de la comunidad para llegar a su víctima predilecta. La historia es nula y similar al planteo de cualquiera de las secuelas que la serie Scream se ha encargado de destruir. Lo que importa más para Williamson y Craven en Scream 4 es la capacidad de ser absolutamente autorreferente de la película, llevando este concepto hasta el extremo, como se deja claro en la secuencia inicial. Desafortunadamente se pierden tantas energías en ese propósito, que el terror tradicional de la saga nunca llega, aún cuando las tres películas anteriores no fueran de un grado elevado de horror, la autoconciencia aparecía disfrazada más sutilmente como una broma  a descifrar (y es que ciertamente hay humor en la saga de Scream) Con Scream 4 la historia deja de ser un medio (como lo fue anteriormente) para transmitir el mensaje, que ahora se nos expresa de forma tan explicita que deja de ser necesario descifrarlo. Craven expone su visión al respecto del devenir del cine de terror en un conglomerado de reboots, remakes, y la sustitución del miedo por la repulsión con la llegada del gore (o “torture porn shit” según Williamson en el guión), a la vez que reflexiona sobre el avance e influencia de la tecnología y las redes sociales en los patrones de conducta adolescentes. En 1996, un agente de policía le preguntaba a Billy Loomis qué hacía en la calle con un teléfono celular. Hoy, la cotidianeidad de nuestra hiper comunicación y absoluta accesibilidad, hacen que parezcamos estar buscando o invitando a un psicópata con un cuchillo a conocer nuestros hogares, puntos débiles, etc. Algunas ideas muy interesantes emergen de esta visión de Craven, sobre todo hacia el final de la película, cuando la identidad de Ghostface ya fue revelada, pero se quedan en simples sugerencias al derrotar al asesino de turno.
Scream 4 es, aún así, una gran mejoría con respecto a su antecesora, y aunque no se aproxima ni a los talones de la original, resulta una película tremendamente entretenida y con capacidad de arrojar aunque sea de forma tosca algunos elementos para reflexionar.

2.5/5.0
Gracias por leer, son un público maravilloso
Gonza

domingo, 26 de junio de 2011

unknown (desconocido)


Primero lo primero: TODOS amamos a Liam Neeson. Honestamente, me resulta muy difícil encontrar otro actor en este tiempo sobre el que exista tal consenso. Podemos disfrutar más o menos de sus películas, pero nunca no disfrutar de su presencia en la pantalla. Liam Neeson es, por ejemplo, una contradicción garrafal en la saga de Star Wars y aún así, amamos su personaje que nunca debió existir. ¿Por qué pasa eso? Imposible saberlo, pero algo sí es claro: TODOS amamos a Liam Neeson, y de hecho, lo más probable es que cuando una persona se decide por ver Unknown, lo este haciendo por él.
Unknown inicia cuando el Dr. Martin Harris (Neeson) y su esposa (January Jones) llegan a Berlín para una conferencia sobre biotecnología. El Dr. Harris tiene que volver al aeropuerto a buscar una valija olvidada cuando un accidente automovilístico lo deja en coma durante cuatro días. Al despertar con solo fragmentos de su memoria, su esposa parece no reconocerlo, mientras que otro hombre dice ser el Dr. Martin Harris y ocupa su lugar, iniciando así la carrera de Neeson por probar que él es quien dice ser.
El director Jaume Collet-Serra (Orphan, House of Wax) intenta con Unknown un tradicional suspenso hitchcockiano. Algunos de los temas principales del director aparecen como centrales aquí: la persona común envuelta en circunstancias extraordinarias, la identidad confundida, la rubia de la que sospechamos…lo que no aparece, obviamente, es el maestro Hitchcock, que con seguridad podría haber convertido esta película en una obra maestra (soy de los que creen además, que de vivir y trabajar en esta época, Hitchcock hubiera usado a Liam Neeson en más de una oportunidad). En su lugar, Collet-Serra se esfuerza por presentar el suspenso de la forma más correcta y sobria posible, con sus aciertos y sus errores. Hay claramente buenas intenciones, quizás la más evidente sea la escena de la galería de arte, en la que Neeson intenta a la vez encontrarse con su esposa y escapar de un perseguidor, entre fotos y videos de rostros y miradas. Una escena que en manos de Hitch (o un De Palma si pensamos en directores contemporáneos) hubiese sido un clásico instantáneo del cine, aquí es solamente una buena idea mal ejecutada. La película, sin embargo, resulta lo suficientemente intrigante como para no distraerse demasiado por ese tipo de detalles, y aún cuando pierde un poco de ritmo luego de resolverse el misterio de lo que le ocurrió al Dr. Harris, se mantiene disfrutable hasta el cierre.
Consecuencia clara de la transición de novela a la pantalla es el descuido de los personajes de Bruno Ganz y Frank Langella, actores de primera línea que quedan de alguna forma descolgados de la trama principal, y con poco tiempo en escena para desarrollar elementos que considero, hubiera aportado enormemente a la intriga (además de darle más oportunidades al público de hacer su propia investigación en paralelo).
Algunas decisiones técnicas sí me resultan particularmente molestas: la estética de video clip mezclado con fotolog de adolescente para los flashbacks, al igual que en películas como Man on Fire (2004), es una moda que espero termine pronto; así como la edición ultra rápida que parece haberse adueñado de toda persecución automovilística de Hollywood en los últimos diez años.
Con todo esto, Unknown es de todas formas una película entretenida y disfrutable, que tiene en Liam Neeson su principal interés, ideal para un domingo de tarde

3.0/5.0

Gracias por Liam Neeson, es un hombre maravilloso
Gonza

sábado, 25 de junio de 2011

the hangover part II (¿qué pasó ayer? parte II)


Encontrar una forma de valorar objetivamente una película es a veces un suplicio mucho más grande de lo que la gente imagina, y si bien no creo que exista tal cosa como la objetividad absoluta, es bueno de cuando en cuando hacer el ejercicio. Los aspectos técnicos de una película son fácilmente valorizables  con objetividad, sin duda, pero cuando llega la hora de hablar del film en su conjunto, la tarea se complica. Existe sin embargo un afortunado lugar en el que esta dificultad desaparece: la comedia. Y es que pocas cosas resultan más sencillas que realizar la valoración de una comedia, aunque sea en términos muy simplistas: si me río es buena, si no me río es mala.
Esta introducción me resulta pertinente sobre todo a la hora de reseñar una película como The Hangover Part II, que considero, será recordada por dos aspectos puntuales: 1) ser una copia casi textual de la primera parte, y 2) hacer reír tanto o más que su predecesora sin esforzarse demasiado.
En The Hangover Part II, Stu (Ed Helms) listo para casarse en Tailandia, invita al resto de la “wolfpack” a la boda. Negado a una despedida de soltero, acepta tomar unos tragos con sus amigos en la playa. La acción se retoma a la mañana siguiente, cuando Stu, Phil (Bradley Cooper) y Alan (Zach Galifianakis) despiertan sin recuerdo alguno de la noche anterior y empiezan a reconstruir sus pasos para encontrar al futuro cuñado de Stu.  Este es el argumento de The Hangover Part II y es, efectivamente EL MISMO que el de The Hangover (2009). No solo la historia es exactamente la misma, también lo son los giros argumentales, la estructura, las revelaciones, el final con fotos…hasta el lugar donde encontramos al cuñado es un análogo de la primera parte. Entonces ¿cómo es posible que uno no salga de la sala cargado de ira y con la impresión de haber sido profundamente estafado? Sencillo: se entra a ver esta película esperando la risa, y se sale con esa expectativa colmada y superada.
Si The Hangover había sido un éxito en ignorar cualquier convención políticamente correcta y de “buen gusto” en comedia, esta segunda parte asume la carga de su predecesora y aniquila de plano los conceptos de lo mostrable en cine de humor en su primera media hora. El director Todd Phillips (The Hangover, Due Date) sabe que no puede arriesgarse a quedarse al nivel de la primera, debe ser más atrevido, más ordinario, más desenfrenado, y arremete contra este desafío elevando entre otras cosas, la carga gráfica de la película, buscando la patada en la cara del espectador y dirigiendo comedia como si de cine de acción se tratara (varias secuencias lo son de hecho). El humor más “inocente” queda en manos de Galifianakis, gigantesco repitiendo su papel de Alan.
Donde la película hace quizás más aguas, es en su último tercio, cuando se debe resolver forzosamente el paradero del cuñado de Stu, y no quedan ya espacios libres para que el trío se luzca como al principio de la búsqueda. El factor repetitivo del desenlace carga un poco el acto final y baja considerablemente las revoluciones del público, que afortunadamente cuenta con la secuencia de créditos para irse con una gran sonrisa en la cara.
Es difícil decir si una tercera entrega en la que se repita esta formula pueda llegar a dar resultado, pero tampoco lo hubiera dicho de una segunda, y tuve que rectificarme. Esperaré al 2014 para ver que pasa

3.5/5.0

Gracias por leer, son un público maravilloso
Gonza